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Declaración del Sr. E.A. Evans, Australia

Declaración del Sr. Evans (Australia)

Las derivaciones de la crisis financiera mundial han provocado grandes perturbaciones económicas y sociales en varias economías de mercado emergentes. Juntos, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional prestan una importante ayuda a estos países para que puedan resolver sus dificultades macroeconómicas, estructurales y de política social. Países como Corea, Tailandia, Brasil e, incluso, Indonesia, están logrando algunos progresos, a pesar de sus difíciles circunstancias políticas. Se está recuperando la viabilidad del sector económico-financiero y se está poniendo especial empeño en proteger a los más pobres, a la par que continúan las tareas para reparar las deficiencias estructurales ocultas que la crisis dejó al descubierto. Es preciso que, paralelamente a esta labor, la comunidad internacional insista en reformar la arquitectura financiera internacional. Si bien es cierto que algo se ha avanzado, es fundamental no olvidar la urgencia del problema ni perder el sentido de la finalidad en momentos en que las economías afectadas por la crisis están llegando a un punto de inflexión y comienzan a recuperarse.

El programa de hoy nos recuerda la importancia de la política social, junto con las cuestiones macroeconómicas y estructurales, así como las constantes dificultades que enfrentan los países pobres muy endeudados y los problemas peculiares que se plantean a los que están saliendo de algún conflicto o desastre natural. Por último, pone de relieve la necesidad de que las instituciones financieras internacionales redoblen la colaboración efectiva entre sí.

Marco Integral de Desarrollo (MID)

No cabe duda de que el desarrollo es un proceso tanto social como económico. El MID pone de manifiesto la vastedad y complejidad de la problemática del desarrollo. Pero, si bien reconocemos la importancia de sinergias y medidas progresivas, no deben dejar de aprovecharse las oportunidades de reforma a medida que se presenten. Además, es el propio país el que debe tomar la iniciativa de manejar las soluciones de compromiso y las tensiones que surjan. Los colaboradores del exterior, como el Banco Mundial, pueden ayudar a definir el alcance del programa y a comprender mejor las interrelaciones, pero deben resistir la tentación de tratar de cumplir todas las funciones para los clientes. En efecto, el valor práctico del MID para las instituciones financieras internacionales, incluido el Banco, radica en su potencial para concentrar mejor las actividades de aquellas en los objetivos respectivos y dejar en claro las ventajas comparativas de cada organismo.

La selectividad y la coordinación son, por lo tanto, las cuestiones de mayor dificultad operativa que el MID plantea a los asociados en el proceso de desarrollo. Confiamos en que los países piloto propuestos hallen los medios prácticos para resolverlas y mejoren, a la vez, la eficacia general del desarrollo. El Directorio Ejecutivo y la administración del Banco deberán analizar mancomunadamente las enseñanzas extraídas de los programas experimentales y aplicarlas a las propias políticas de operaciones del Banco.

Al mismo tiempo, es necesario que el Banco y el Fondo perfeccionen los medios para ayudar a aquellos miembros que, por su reducida capacidad institucional, tienen dificultades para diseñar un programa integral de desarrollo a largo plazo.

Principios y prácticas recomendados en materia de política social

La reciente experiencia en nuestra región ha demostrado la importancia de prestar la debida atención a los aspectos sociales del desarrollo. Se acepta ahora, en general, que la credibilidad de los programas de ajuste puede variar en función de la percepción de que provocan o no perturbaciones sociales.

Los diez compromisos principales acordados en la Declaración de Copenhague de 1995 siguen siendo pertinentes, y coincidimos en que las Naciones Unidas son el foro adecuado para profundizarlos. Nuestro debate de hoy debe dejar atrás las meras declaraciones; será más valioso si se centra en las arduas decisiones y soluciones de compromiso que entraña la ejecución de políticas sociales racionales. Algunas de esas soluciones de compromiso son las siguientes: ¿Cómo garantizar que un sistema de protección social mínima y un mercado laboral flexible se fortalezcan mutuamente? ¿Cómo diseñar redes de protección social eficaces con recursos presupuestarios muy limitados y escasa capacidad de ejecución? ¿Cómo fortalecer los planes del sector público, preservando al mismo tiempo la función social del sector informal? ¿Cómo conciliar las reformas estructurales esenciales con un mínimo costo social?

La cohesión social es fundamental para el desarrollo, pero los asociados del exterior deben ser modestos acerca de su capacidad para influir en este campo. Además, si bien las instituciones financieras de desarrollo pueden aportar personal especializado y gran experiencia en cuestiones sociales, deben ser muy cautas al formular recomendaciones en materia de políticas, ya que "no todos calzan el mismo número".

El Banco puede desempeñar un papel muy útil ayudando a sus miembros a ocuparse especialmente y de manera pragmática de la relación entre las opciones concretas en materia de política social y los beneficios a largo plazo del alivio de la pobreza. Poner el acento en esta relación es la mejor manera de velar por que los intereses proteccionistas no lleven al fracaso los legítimos programas sociales del Banco. Nos inquietaría mucho que el Banco se asociara, cualquiera sea la forma, con un programa proteccionista de facto.

Dadas las dificultades para obtener más recursos externos para política social, es de suma importancia concentrarse también en mejorar la eficacia de la ayuda.

El marco para los países pobres muy endeudados y la asistencia a los países que salen de un conflicto

Uno de los elementos integrales del programa de ayuda a los países pobres muy endeudados es la estrecha vinculación entre el alivio de la carga de la deuda y el cumplimiento constante de las obligaciones en el terreno político, incluyendo el compromiso explícito de aumentar el gasto social. Desde que se acordó la iniciativa en 1996, y con la gestión conjunta del Banco Mundial y del FMI, se ha dispuesto un importante alivio de la deuda de algunos países calificados para ello, superior a los US$3.000 millones, a su valor neto actualizado. También se registraron progresos alentadores en las actividades encaminadas a atender las necesidades particulares de los países muy endeudados que salen de un conflicto y a determinar opciones de financiaciamiento. Reconocemos, no obstante, que el ritmo y la amplitud de la asistencia provista hasta la fecha es tema de preocupación común. Por ende, vemos con agrado que se realice la presente revisión.

La meta sigue siendo ofrecer a los países más pobres del mundo una solución cabal que aligere la carga actual de la deuda. Sin embargo, el desarrollo sostenible depende, fundamentalmente, de la adopción de políticas equilibradas, bien diseñadas e implementadas correctamente; por ello es de crucial importancia que se mantenga un fuerte vínculo con el cumplimiento de las obligaciones relacionadas con las políticas. Es probable que muchas de las propuestas requieran aportes de recursos notablemente más elevados. Asimismo será preciso abordar con precaución las cuestiones de financiamiento conexas antes de modificar los parámetros para los PPME, de manera tal de no despertar falsas expectativas. Reconocemos las limitaciones financieras que enfrentan los acreedores multilaterales, pero al mismo tiempo los instamos a analizar con detenimiento el financiamiento que pueden otorgar a los PPME.

A fin de optimizar los beneficios del programa mejorado para los PPME, también es necesario seguir adelante con la liberalización del comercio.

Cooperación del Grupo del Banco Mundial con los bancos regionales de desarrollo

Hasta la fecha, la implementación de la Iniciativa para los PPME ha sido un ejemplo alentador de la eficaz colaboración entre el Banco y el Fondo y, en términos más generales, entre los acreedores multilaterales. La necesidad de continuar fortaleciendo la cooperación entre los bancos multilaterales de desarrollo fue el tema central del informe de 1996 del Grupo de estudio sobre los bancos multilaterales de desarrollo, en donde se reconoció que es preciso equilibrar esa colaboración con los beneficios de la competencia. Es por ello que resulta satisfactorio el informe de situación sobre el tema. Apreciamos la iniciativa de institucionalizar contactos periódicos tomada por los dirigentes de esos bancos. Para poder seguir contando con un respaldo financiero constante los bancos multilaterales de desarrollo necesitan demostrar a los Estados miembros y al público que su labor es valiosa. En estas circunstancias, es especialmente importante diseñar una metodología común para identificar los sectores críticos y evaluar la eficacia del desarrollo.

Suficiencia de capital del Grupo del Banco Mundial

Las presiones que ha traído consigo la crisis financiera mundial han puesto de manifiesto que es recomendable efectuar revisiones periódicas de la suficiencia de capital y la capacidad de absorción de riesgos del Grupo del Banco Mundial. En cuanto al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y a la Corporación Financiera Internacional (CFI), es necesario analizar estas cuestiones en función de un acuerdo bien definido sobre sus respectivos objetivos estratégicos y misiones. Obviamente, por nuestra condición de accionistas tenemos un interés legítimo en las soluciones de compromiso y opciones que ello entraña, que se reducen al simple hecho de determinar qué riesgos, como accionistas, aceptamos que el Banco asuma y cuánto capital adicional estamos dispuestos a aportar para ello. Las propuestas de incrementar el capital también deberán considerarse, necesariamente, en el marco de los avances logrados en el ambicioso programa emprendido en virtud del Pacto Estratégico, para mejorar la eficacia y eficiencia del Banco; asimismo, será preciso un riguroso escrutinio de los fundamentos y el nivel de los cargos del Banco. Como llevará bastante tiempo considerar estos factores, en el ínterin el Directorio Ejecutivo debería continuar analizando otros medios para reforzar los ingresos netos del BIRF.

Fortalecimiento de los foros internacionales, incluso de las funciones del Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional

Reconocer la importancia de las cuestiones de política social, tanto para actuar ante la reciente crisis financiera como para asegurar la sostenibilidad del desarrollo a largo plazo, es tema central del programa de esta reunión. Son, asimismo, de vital importancia las actividades destinadas a mejorar la colaboración entre las instituciones financieras internacionales y, en particular, entre el Banco y el Fondo, en todos los estamentos, es decir, a nivel operativo, entre sus respectivos directorios y administraciones, y entre sus juntas de gobernadores. Las propuestas para reformar el Comité Provisional inevitablemente darán lugar a cuestiones que afectarán al Comité para el Desarrollo.

Al estudiar estas ideas, es importante no efectuar modificaciones por el mero placer de hacerlas. Debemos evaluar las propuestas considerando si pueden traer aparejada alguna diferencia real en el funcionamiento del Comité pertinente. Esperamos que se realice un debate exhaustivo sobre las diversas opciones presentadas, a fin de aclarar la relación entre los dos comités y asegurar que se reconoce la superposición de funciones e intereses y se procurará solucionarla con mayor eficacia.

_______________________

(*) En representación del grupo de países conformado por Australia, Camboya, Estados Federados de Micronesia, Islas Marshall, Islas Salomón, Kiribati, Mongolia, Nueva Zelandia, Papua Nueva Guinea, República de Corea, República de Palau, Samoa y Vanuatu.

Declaración del Sr. Evans (Australia)

Las derivaciones de la crisis financiera mundial han provocado grandes perturbaciones económicas y sociales en varias economías de mercado emergentes. Juntos, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional prestan una importante ayuda a estos países para que puedan resolver sus dificultades macroeconómicas, estructurales y de política social. Países como Corea, Tailandia, Brasil e, incluso, Indonesia, están logrando algunos progresos, a pesar de sus difíciles circunstancias políticas. Se está recuperando la viabilidad del sector económico-financiero y se está poniendo especial empeño en proteger a los más pobres, a la par que continúan las tareas para reparar las deficiencias estructurales ocultas que la crisis dejó al descubierto. Es preciso que, paralelamente a esta labor, la comunidad internacional insista en reformar la arquitectura financiera internacional. Si bien es cierto que algo se ha avanzado, es fundamental no olvidar la urgencia del problema ni perder el sentido de la finalidad en momentos en que las economías afectadas por la crisis están llegando a un punto de inflexión y comienzan a recuperarse.

El programa de hoy nos recuerda la importancia de la política social, junto con las cuestiones macroeconómicas y estructurales, así como las constantes dificultades que enfrentan los países pobres muy endeudados y los problemas peculiares que se plantean a los que están saliendo de algún conflicto o desastre natural. Por último, pone de relieve la necesidad de que las instituciones financieras internacionales redoblen la colaboración efectiva entre sí.

Marco Integral de Desarrollo (MID)

No cabe duda de que el desarrollo es un proceso tanto social como económico. El MID pone de manifiesto la vastedad y complejidad de la problemática del desarrollo. Pero, si bien reconocemos la importancia de sinergias y medidas progresivas, no deben dejar de aprovecharse las oportunidades de reforma a medida que se presenten. Además, es el propio país el que debe tomar la iniciativa de manejar las soluciones de compromiso y las tensiones que surjan. Los colaboradores del exterior, como el Banco Mundial, pueden ayudar a definir el alcance del programa y a comprender mejor las interrelaciones, pero deben resistir la tentación de tratar de cumplir todas las funciones para los clientes. En efecto, el valor práctico del MID para las instituciones financieras internacionales, incluido el Banco, radica en su potencial para concentrar mejor las actividades de aquellas en los objetivos respectivos y dejar en claro las ventajas comparativas de cada organismo.

La selectividad y la coordinación son, por lo tanto, las cuestiones de mayor dificultad operativa que el MID plantea a los asociados en el proceso de desarrollo. Confiamos en que los países piloto propuestos hallen los medios prácticos para resolverlas y mejoren, a la vez, la eficacia general del desarrollo. El Directorio Ejecutivo y la administración del Banco deberán analizar mancomunadamente las enseñanzas extraídas de los programas experimentales y aplicarlas a las propias políticas de operaciones del Banco.

Al mismo tiempo, es necesario que el Banco y el Fondo perfeccionen los medios para ayudar a aquellos miembros que, por su reducida capacidad institucional, tienen dificultades para diseñar un programa integral de desarrollo a largo plazo.

Principios y prácticas recomendados en materia de política social

La reciente experiencia en nuestra región ha demostrado la importancia de prestar la debida atención a los aspectos sociales del desarrollo. Se acepta ahora, en general, que la credibilidad de los programas de ajuste puede variar en función de la percepción de que provocan o no perturbaciones sociales.

Los diez compromisos principales acordados en la Declaración de Copenhague de 1995 siguen siendo pertinentes, y coincidimos en que las Naciones Unidas son el foro adecuado para profundizarlos. Nuestro debate de hoy debe dejar atrás las meras declaraciones; será más valioso si se centra en las arduas decisiones y soluciones de compromiso que entraña la ejecución de políticas sociales racionales. Algunas de esas soluciones de compromiso son las siguientes: ¿Cómo garantizar que un sistema de protección social mínima y un mercado laboral flexible se fortalezcan mutuamente? ¿Cómo diseñar redes de protección social eficaces con recursos presupuestarios muy limitados y escasa capacidad de ejecución? ¿Cómo fortalecer los planes del sector público, preservando al mismo tiempo la función social del sector informal? ¿Cómo conciliar las reformas estructurales esenciales con un mínimo costo social?

La cohesión social es fundamental para el desarrollo, pero los asociados del exterior deben ser modestos acerca de su capacidad para influir en este campo. Además, si bien las instituciones financieras de desarrollo pueden aportar personal especializado y gran experiencia en cuestiones sociales, deben ser muy cautas al formular recomendaciones en materia de políticas, ya que "no todos calzan el mismo número".

El Banco puede desempeñar un papel muy útil ayudando a sus miembros a ocuparse especialmente y de manera pragmática de la relación entre las opciones concretas en materia de política social y los beneficios a largo plazo del alivio de la pobreza. Poner el acento en esta relación es la mejor manera de velar por que los intereses proteccionistas no lleven al fracaso los legítimos programas sociales del Banco. Nos inquietaría mucho que el Banco se asociara, cualquiera sea la forma, con un programa proteccionista de facto.

Dadas las dificultades para obtener más recursos externos para política social, es de suma importancia concentrarse también en mejorar la eficacia de la ayuda.

El marco para los países pobres muy endeudados y la asistencia a los países que salen de un conflicto

Uno de los elementos integrales del programa de ayuda a los países pobres muy endeudados es la estrecha vinculación entre el alivio de la carga de la deuda y el cumplimiento constante de las obligaciones en el terreno político, incluyendo el compromiso explícito de aumentar el gasto social. Desde que se acordó la iniciativa en 1996, y con la gestión conjunta del Banco Mundial y del FMI, se ha dispuesto un importante alivio de la deuda de algunos países calificados para ello, superior a los US$3.000 millones, a su valor neto actualizado. También se registraron progresos alentadores en las actividades encaminadas a atender las necesidades particulares de los países muy endeudados que salen de un conflicto y a determinar opciones de financiaciamiento. Reconocemos, no obstante, que el ritmo y la amplitud de la asistencia provista hasta la fecha es tema de preocupación común. Por ende, vemos con agrado que se realice la presente revisión.

La meta sigue siendo ofrecer a los países más pobres del mundo una solución cabal que aligere la carga actual de la deuda. Sin embargo, el desarrollo sostenible depende, fundamentalmente, de la adopción de políticas equilibradas, bien diseñadas e implementadas correctamente; por ello es de crucial importancia que se mantenga un fuerte vínculo con el cumplimiento de las obligaciones relacionadas con las políticas. Es probable que muchas de las propuestas requieran aportes de recursos notablemente más elevados. Asimismo será preciso abordar con precaución las cuestiones de financiamiento conexas antes de modificar los parámetros para los PPME, de manera tal de no despertar falsas expectativas. Reconocemos las limitaciones financieras que enfrentan los acreedores multilaterales, pero al mismo tiempo los instamos a analizar con detenimiento el financiamiento que pueden otorgar a los PPME.

A fin de optimizar los beneficios del programa mejorado para los PPME, también es necesario seguir adelante con la liberalización del comercio.

Cooperación del Grupo del Banco Mundial con los bancos regionales de desarrollo

Hasta la fecha, la implementación de la Iniciativa para los PPME ha sido un ejemplo alentador de la eficaz colaboración entre el Banco y el Fondo y, en términos más generales, entre los acreedores multilaterales. La necesidad de continuar fortaleciendo la cooperación entre los bancos multilaterales de desarrollo fue el tema central del informe de 1996 del Grupo de estudio sobre los bancos multilaterales de desarrollo, en donde se reconoció que es preciso equilibrar esa colaboración con los beneficios de la competencia. Es por ello que resulta satisfactorio el informe de situación sobre el tema. Apreciamos la iniciativa de institucionalizar contactos periódicos tomada por los dirigentes de esos bancos. Para poder seguir contando con un respaldo financiero constante los bancos multilaterales de desarrollo necesitan demostrar a los Estados miembros y al público que su labor es valiosa. En estas circunstancias, es especialmente importante diseñar una metodología común para identificar los sectores críticos y evaluar la eficacia del desarrollo.

Suficiencia de capital del Grupo del Banco Mundial

Las presiones que ha traído consigo la crisis financiera mundial han puesto de manifiesto que es recomendable efectuar revisiones periódicas de la suficiencia de capital y la capacidad de absorción de riesgos del Grupo del Banco Mundial. En cuanto al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y a la Corporación Financiera Internacional (CFI), es necesario analizar estas cuestiones en función de un acuerdo bien definido sobre sus respectivos objetivos estratégicos y misiones. Obviamente, por nuestra condición de accionistas tenemos un interés legítimo en las soluciones de compromiso y opciones que ello entraña, que se reducen al simple hecho de determinar qué riesgos, como accionistas, aceptamos que el Banco asuma y cuánto capital adicional estamos dispuestos a aportar para ello. Las propuestas de incrementar el capital también deberán considerarse, necesariamente, en el marco de los avances logrados en el ambicioso programa emprendido en virtud del Pacto Estratégico, para mejorar la eficacia y eficiencia del Banco; asimismo, será preciso un riguroso escrutinio de los fundamentos y el nivel de los cargos del Banco. Como llevará bastante tiempo considerar estos factores, en el ínterin el Directorio Ejecutivo debería continuar analizando otros medios para reforzar los ingresos netos del BIRF.

Fortalecimiento de los foros internacionales, incluso de las funciones del Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional

Reconocer la importancia de las cuestiones de política social, tanto para actuar ante la reciente crisis financiera como para asegurar la sostenibilidad del desarrollo a largo plazo, es tema central del programa de esta reunión. Son, asimismo, de vital importancia las actividades destinadas a mejorar la colaboración entre las instituciones financieras internacionales y, en particular, entre el Banco y el Fondo, en todos los estamentos, es decir, a nivel operativo, entre sus respectivos directorios y administraciones, y entre sus juntas de gobernadores. Las propuestas para reformar el Comité Provisional inevitablemente darán lugar a cuestiones que afectarán al Comité para el Desarrollo.

Al estudiar estas ideas, es importante no efectuar modificaciones por el mero placer de hacerlas. Debemos evaluar las propuestas considerando si pueden traer aparejada alguna diferencia real en el funcionamiento del Comité pertinente. Esperamos que se realice un debate exhaustivo sobre las diversas opciones presentadas, a fin de aclarar la relación entre los dos comités y asegurar que se reconoce la superposición de funciones e intereses y se procurará solucionarla con mayor eficacia.

_______________________

(*) En representación del grupo de países conformado por Australia, Camboya, Estados Federados de Micronesia, Islas Marshall, Islas Salomón, Kiribati, Mongolia, Nueva Zelandia, Papua Nueva Guinea, República de Corea, República de Palau, Samoa y Vanuatu.

Declaración del Sr. Evans (Australia)

Las derivaciones de la crisis financiera mundial han provocado grandes perturbaciones económicas y sociales en varias economías de mercado emergentes. Juntos, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional prestan una importante ayuda a estos países para que puedan resolver sus dificultades macroeconómicas, estructurales y de política social. Países como Corea, Tailandia, Brasil e, incluso, Indonesia, están logrando algunos progresos, a pesar de sus difíciles circunstancias políticas. Se está recuperando la viabilidad del sector económico-financiero y se está poniendo especial empeño en proteger a los más pobres, a la par que continúan las tareas para reparar las deficiencias estructurales ocultas que la crisis dejó al descubierto. Es preciso que, paralelamente a esta labor, la comunidad internacional insista en reformar la arquitectura financiera internacional. Si bien es cierto que algo se ha avanzado, es fundamental no olvidar la urgencia del problema ni perder el sentido de la finalidad en momentos en que las economías afectadas por la crisis están llegando a un punto de inflexión y comienzan a recuperarse.

El programa de hoy nos recuerda la importancia de la política social, junto con las cuestiones macroeconómicas y estructurales, así como las constantes dificultades que enfrentan los países pobres muy endeudados y los problemas peculiares que se plantean a los que están saliendo de algún conflicto o desastre natural. Por último, pone de relieve la necesidad de que las instituciones financieras internacionales redoblen la colaboración efectiva entre sí.

Marco Integral de Desarrollo (MID)

No cabe duda de que el desarrollo es un proceso tanto social como económico. El MID pone de manifiesto la vastedad y complejidad de la problemática del desarrollo. Pero, si bien reconocemos la importancia de sinergias y medidas progresivas, no deben dejar de aprovecharse las oportunidades de reforma a medida que se presenten. Además, es el propio país el que debe tomar la iniciativa de manejar las soluciones de compromiso y las tensiones que surjan. Los colaboradores del exterior, como el Banco Mundial, pueden ayudar a definir el alcance del programa y a comprender mejor las interrelaciones, pero deben resistir la tentación de tratar de cumplir todas las funciones para los clientes. En efecto, el valor práctico del MID para las instituciones financieras internacionales, incluido el Banco, radica en su potencial para concentrar mejor las actividades de aquellas en los objetivos respectivos y dejar en claro las ventajas comparativas de cada organismo.

La selectividad y la coordinación son, por lo tanto, las cuestiones de mayor dificultad operativa que el MID plantea a los asociados en el proceso de desarrollo. Confiamos en que los países piloto propuestos hallen los medios prácticos para resolverlas y mejoren, a la vez, la eficacia general del desarrollo. El Directorio Ejecutivo y la administración del Banco deberán analizar mancomunadamente las enseñanzas extraídas de los programas experimentales y aplicarlas a las propias políticas de operaciones del Banco.

Al mismo tiempo, es necesario que el Banco y el Fondo perfeccionen los medios para ayudar a aquellos miembros que, por su reducida capacidad institucional, tienen dificultades para diseñar un programa integral de desarrollo a largo plazo.

Principios y prácticas recomendados en materia de política social

La reciente experiencia en nuestra región ha demostrado la importancia de prestar la debida atención a los aspectos sociales del desarrollo. Se acepta ahora, en general, que la credibilidad de los programas de ajuste puede variar en función de la percepción de que provocan o no perturbaciones sociales.

Los diez compromisos principales acordados en la Declaración de Copenhague de 1995 siguen siendo pertinentes, y coincidimos en que las Naciones Unidas son el foro adecuado para profundizarlos. Nuestro debate de hoy debe dejar atrás las meras declaraciones; será más valioso si se centra en las arduas decisiones y soluciones de compromiso que entraña la ejecución de políticas sociales racionales. Algunas de esas soluciones de compromiso son las siguientes: ¿Cómo garantizar que un sistema de protección social mínima y un mercado laboral flexible se fortalezcan mutuamente? ¿Cómo diseñar redes de protección social eficaces con recursos presupuestarios muy limitados y escasa capacidad de ejecución? ¿Cómo fortalecer los planes del sector público, preservando al mismo tiempo la función social del sector informal? ¿Cómo conciliar las reformas estructurales esenciales con un mínimo costo social?

La cohesión social es fundamental para el desarrollo, pero los asociados del exterior deben ser modestos acerca de su capacidad para influir en este campo. Además, si bien las instituciones financieras de desarrollo pueden aportar personal especializado y gran experiencia en cuestiones sociales, deben ser muy cautas al formular recomendaciones en materia de políticas, ya que "no todos calzan el mismo número".

El Banco puede desempeñar un papel muy útil ayudando a sus miembros a ocuparse especialmente y de manera pragmática de la relación entre las opciones concretas en materia de política social y los beneficios a largo plazo del alivio de la pobreza. Poner el acento en esta relación es la mejor manera de velar por que los intereses proteccionistas no lleven al fracaso los legítimos programas sociales del Banco. Nos inquietaría mucho que el Banco se asociara, cualquiera sea la forma, con un programa proteccionista de facto.

Dadas las dificultades para obtener más recursos externos para política social, es de suma importancia concentrarse también en mejorar la eficacia de la ayuda.

El marco para los países pobres muy endeudados y la asistencia a los países que salen de un conflicto

Uno de los elementos integrales del programa de ayuda a los países pobres muy endeudados es la estrecha vinculación entre el alivio de la carga de la deuda y el cumplimiento constante de las obligaciones en el terreno político, incluyendo el compromiso explícito de aumentar el gasto social. Desde que se acordó la iniciativa en 1996, y con la gestión conjunta del Banco Mundial y del FMI, se ha dispuesto un importante alivio de la deuda de algunos países calificados para ello, superior a los US$3.000 millones, a su valor neto actualizado. También se registraron progresos alentadores en las actividades encaminadas a atender las necesidades particulares de los países muy endeudados que salen de un conflicto y a determinar opciones de financiaciamiento. Reconocemos, no obstante, que el ritmo y la amplitud de la asistencia provista hasta la fecha es tema de preocupación común. Por ende, vemos con agrado que se realice la presente revisión.

La meta sigue siendo ofrecer a los países más pobres del mundo una solución cabal que aligere la carga actual de la deuda. Sin embargo, el desarrollo sostenible depende, fundamentalmente, de la adopción de políticas equilibradas, bien diseñadas e implementadas correctamente; por ello es de crucial importancia que se mantenga un fuerte vínculo con el cumplimiento de las obligaciones relacionadas con las políticas. Es probable que muchas de las propuestas requieran aportes de recursos notablemente más elevados. Asimismo será preciso abordar con precaución las cuestiones de financiamiento conexas antes de modificar los parámetros para los PPME, de manera tal de no despertar falsas expectativas. Reconocemos las limitaciones financieras que enfrentan los acreedores multilaterales, pero al mismo tiempo los instamos a analizar con detenimiento el financiamiento que pueden otorgar a los PPME.

A fin de optimizar los beneficios del programa mejorado para los PPME, también es necesario seguir adelante con la liberalización del comercio.

Cooperación del Grupo del Banco Mundial con los bancos regionales de desarrollo

Hasta la fecha, la implementación de la Iniciativa para los PPME ha sido un ejemplo alentador de la eficaz colaboración entre el Banco y el Fondo y, en términos más generales, entre los acreedores multilaterales. La necesidad de continuar fortaleciendo la cooperación entre los bancos multilaterales de desarrollo fue el tema central del informe de 1996 del Grupo de estudio sobre los bancos multilaterales de desarrollo, en donde se reconoció que es preciso equilibrar esa colaboración con los beneficios de la competencia. Es por ello que resulta satisfactorio el informe de situación sobre el tema. Apreciamos la iniciativa de institucionalizar contactos periódicos tomada por los dirigentes de esos bancos. Para poder seguir contando con un respaldo financiero constante los bancos multilaterales de desarrollo necesitan demostrar a los Estados miembros y al público que su labor es valiosa. En estas circunstancias, es especialmente importante diseñar una metodología común para identificar los sectores críticos y evaluar la eficacia del desarrollo.

Suficiencia de capital del Grupo del Banco Mundial

Las presiones que ha traído consigo la crisis financiera mundial han puesto de manifiesto que es recomendable efectuar revisiones periódicas de la suficiencia de capital y la capacidad de absorción de riesgos del Grupo del Banco Mundial. En cuanto al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y a la Corporación Financiera Internacional (CFI), es necesario analizar estas cuestiones en función de un acuerdo bien definido sobre sus respectivos objetivos estratégicos y misiones. Obviamente, por nuestra condición de accionistas tenemos un interés legítimo en las soluciones de compromiso y opciones que ello entraña, que se reducen al simple hecho de determinar qué riesgos, como accionistas, aceptamos que el Banco asuma y cuánto capital adicional estamos dispuestos a aportar para ello. Las propuestas de incrementar el capital también deberán considerarse, necesariamente, en el marco de los avances logrados en el ambicioso programa emprendido en virtud del Pacto Estratégico, para mejorar la eficacia y eficiencia del Banco; asimismo, será preciso un riguroso escrutinio de los fundamentos y el nivel de los cargos del Banco. Como llevará bastante tiempo considerar estos factores, en el ínterin el Directorio Ejecutivo debería continuar analizando otros medios para reforzar los ingresos netos del BIRF.

Fortalecimiento de los foros internacionales, incluso de las funciones del Comité para el Desarrollo y el Comité Provisional

Reconocer la importancia de las cuestiones de política social, tanto para actuar ante la reciente crisis financiera como para asegurar la sostenibilidad del desarrollo a largo plazo, es tema central del programa de esta reunión. Son, asimismo, de vital importancia las actividades destinadas a mejorar la colaboración entre las instituciones financieras internacionales y, en particular, entre el Banco y el Fondo, en todos los estamentos, es decir, a nivel operativo, entre sus respectivos directorios y administraciones, y entre sus juntas de gobernadores. Las propuestas para reformar el Comité Provisional inevitablemente darán lugar a cuestiones que afectarán al Comité para el Desarrollo.

Al estudiar estas ideas, es importante no efectuar modificaciones por el mero placer de hacerlas. Debemos evaluar las propuestas considerando si pueden traer aparejada alguna diferencia real en el funcionamiento del Comité pertinente. Esperamos que se realice un debate exhaustivo sobre las diversas opciones presentadas, a fin de aclarar la relación entre los dos comités y asegurar que se reconoce la superposición de funciones e intereses y se procurará solucionarla con mayor eficacia.

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(*) En representación del grupo de países conformado por Australia, Camboya, Estados Federados de Micronesia, Islas Marshall, Islas Salomón, Kiribati, Mongolia, Nueva Zelandia, Papua Nueva Guinea, República de Corea, República de Palau, Samoa y Vanuatu.

 



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